Barbudo, de la ganadería de don José Gabriel Rodríguez, de Peñaranda de Bracamonte, lidiado en séptimo lugar en Madrid, el 11 de mayo de 1801. Prendió por el pecho a José Delgado, Pepe Hillo, que dice la leyenda lo eligió él mismo entre los demás del encierro. Jocinero, de Miura, lidiado en Madrid el 20 de abril de 1862. Recibió un total de 18 varas, pero en la primera, al revolverse del caballo, corneó a José Rodríguez, Pepete, al que rompió el corazón. Bailador, toro de la ganadería de la Viuda de Ortega, pelo negro, escaso tamaño y poco trapío. Lidiado en quinto lugar en la plaza de Talavera de la Reina, el 16 de mayo de 1920, cogió al diestro José Gómez, Joselito. Pocapena, de Veragua. El 7 de mayo de 1922, en Madrid, corneó en el ojo a Manuel Granero, que murió en la misma plaza. Granadino, toro de don Demetrio y don Ricardo Ayala, que cogió mortalmente a Ignacio Sánchez Mejías el 11 de agosto de 1934, en la plaza de Manzanares (Ciudad Real). Islero, de Miura, negro entrepelado y bragado, lidiado en Linares (Jaén) el 28 de agosto de 1947. En la suerte suprema hundió el pitón en el triángulo de Scarpa de Manuel Rodríguez, Manolete, que murió en la madrugada del 29. Avispado, de Sayalero y Bandrés, infirió tan gravísimas heridas a Francisco Rivera, Paquirri, el 26 de septiembre de 1984, que el diestro falleció en la madrugada del 27, en la ambulancia que lo llevaba camino de Córdoba. Burlero, de Marcos Núñez, el 30 de agosto de 1985, rompió, ya casi muerto por la estocada, el corazón de José Cubero, Yiyo, y el de muchos aficionados. A otros, aunque no los ha matado, sí los ha retirado, para siempre, del toreo activo: Timador, de Cayetano Robles, que el 13 de agosto de 1990, en Béziers, cogió a Julio Robles, toreando de capa. Una mala caída dejó al torero parapléjico. Pañolero, de Miura, el 10 de septiembre de 1989, cogió a Christian Montcouquiol, Nimeño II, en Arles. A consecuencia de la caída el diestro quedó paralizado. Recobró movilidad, pero no pudo volver a los ruedos. Se quitó la vida el 25 de noviembre de 1991. A veces los toros hieren o matan a los subalternos... Vitola, de Antonio Arribas, que el 15 de mayo de 1988, en Las Ventas, empitonó salvajemente a Antonio González, el Campeño, subalterno, a las órdenes de José Miguel Arroyo, Joselito. Falleció el 31 de ese mismo mes. Cabatisto, de los Herederos de don Atanasio Fernández, que partió el corazón del gran banderillero Manolo Montoliú (José Manuel Calvo Bonichón), el 1 de mayo de 1992. |
'La compasión por los animales está íntimamente ligada a la bondad de carácter y se puede afirmar con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona'
domingo, 1 de junio de 2008
TOROS CELEBRES
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1 comentario:
animales que lograron defenderse de tanta tortura...
mis respetos para ellos,las unicas victimas de esta "fiesta"
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